Según el Programa de Mediano Plazo que abarca el período 2027-2029, se espera que los desarrollos experimentados hasta el final del año aporten nueva velocidad al proceso de desinflación y que la tendencia a la baja en la inflación continúe. El proceso de desinflación que comenzó en junio de 2024, continuó con el efecto de las políticas aplicadas el año pasado, y se logró una mejora notable en las expectativas de inflación. El mantenimiento de la política monetaria estricta, el apoyo de las políticas fiscales y de ingresos, el desarrollo fluido de las condiciones de demanda y el mejoramiento de las expectativas de inflación serán efectivos en estos desarrollos, mientras que la inflación anual, que alcanzó el 75 % en los meses de verano de 2024, se calculó en un 31,51 % este agosto.
El factor que ralentiza el proceso de desinflación fueron las guerras en la región de Turquía y la incertidumbre en el comercio global. Este año, en la dinámica de inflación destacada entre enero y agosto, resaltaron como aspectos negativos las guerras EE.UU./Israel-Irán y sus reflejos. Junto a los desarrollos geopolíticos, la incertidumbre en el comercio global, las condiciones de oferta en la producción agrícola y los desarrollos de costos crecientes provocaron un estancamiento temporal en las tasas de inflación.
No obstante, se prevé que la desinflación se acelere en la segunda parte de este año y en el próximo año. En el Programa de Mediano Plazo, se prevé que la inflación sea del 28,4 % al final de este año, y del ...