En 2006, AMD adquirió al fabricante canadiense de chips gráficos ATI mediante un acuerdo en efectivo y acciones valorado en 5.400 millones de dólares. Esta operación impulsó tanto el desarrollo de las unidades gráficas Radeon como la aparición del concepto APU mediante la integración de CPU y GPU. La tecnología de ATI se transformó gradualmente desde la arquitectura R600 hasta la serie Radeon HD, y en algunos productos hasta la década de 2010 aún se podían ver etiquetas ATI.

En 2011, AMD lanzó las APU bajo el proyecto Fusion. Las actuales series Ryzen AI Max ofrecen un rendimiento gráfico integrado capaz de competir con tarjetas gráficas de escritorio, gracias a 40 unidades de procesamiento RDNA 3.5. Gracias a una arquitectura de memoria unificada, estos chips utilizan la RAM del sistema como VRAM, optimizando la eficiencia en cargas visuales.

Además, la experiencia de ATI en hardware gráfico jugó un papel clave para asegurar el liderazgo de AMD durante años en las consolas PlayStation y Xbox. Este mercado se ha convertido en una ventaja sostenible. Aunque AMD evaluó la posibilidad de una fusión con Nvidia durante este período, el acuerdo no se concretó debido a las exigencias de liderazgo en ese momento.