El disfraz perfecto para robar en un hospital, según la Guardia Civil de Tomelloso: no llevar ninguno. Durante el mes de agosto, sin llevar ropa personal ni llamar la atención, entró en el Hospital General de Tomelloso y circularon sin prisa por diversos sectores, llegó al sagrario y se apoderó del cáliz sagrado. Con un paso rápido salió, sin activar ninguna alarma ni cerradura, aprovechando que la puerta estaba abierta; con la fantasia de ser el mejor paciente posible.

La causa judicial, que pone de manifiesto la integridad de la puerta y la falta de huellas de fuerza, fue presentada por el ladrón con pijama de hospital, una cierta confianza y la prueba de que fue suficiente. La causa, basada en las cámaras de seguridad, la búsqueda de testigos y el clásico mecanismo de venta de oro regional en este tipo de robos, inspeccionó las tiendas de valuación de la zona, reduciendo los sospechosos a un único individuo.

La Unión Mutua de Asistencia Sanitaria, compañía de seguros oficial de la Iglesia católica española, anunció en su última Asamblea General la publicación del récord de 30 millones de euros en primas, señalando el aumento de la vigilancia en iglesias y otros lugares sagrados como una pista. A finales de agosto, localizaron al sospechoso en Tomelloso; no intentó huir a otra provincia y sus valiosos objetos religiosos quedaron en dos piezas; ambos datan de mediados del siglo XIX.