Una investigación liderada por la Universidad de Hiroshima reveló que la estructura de colágeno en la piel comienza a descomponerse internamente antes de que se produzca un daño visible. Los investigadores determinaron que la alteración de la estructura interna del colágeno comienza antes de que las propias fibras se rompan. Este hallazgo indica que la piel puede parecer intacta mientras la organización interna del colágeno subyacente comienza a deteriorarse.

Los investigadores combinaron técnicas avanzadas de imagen óptica con espectroscopía óptica quiral para detectar estos cambios en la estructura interna del colágeno. Estos métodos permitieron medir no solo la cantidad de colágeno, sino también la regularidad de su estructura interna. El estudio mostró que la cantidad de colágeno y su regularidad no siempre disminuyen juntos; en algunos casos, la cantidad de colágeno permanece casi igual, mientras que la regularidad de su estructura interna se altera significativamente.

Estos hallazgos subrayan la necesidad de evaluar el colágeno no solo como fibras visibles, sino como un material organizado en diferentes escalas. Los investigadores creen que estos hallazgos podrían ser útiles para la curación de tejidos lesionados, el desarrollo de biomateriales y futuras intervenciones médicas.