Políticos locales en EE.UU. han impuesto más de 500 prohibiciones a centros de datos de inteligencia artificial, citando impactos en la comunidad. Estas prohibiciones se observan tanto en áreas gobernadas por republicanos como por demócratas, con una concentración notable en el Medio Oeste y el Sur. La decisión del gobernador de Texas, Greg Abbott, de detener las aprobaciones para centros de datos aceleró esta tendencia.

El rápido aumento de las prohibiciones se debe a preocupaciones comunitarias como el ruido, el agua y el impacto en los recursos eléctricos. Las prohibiciones en estados como Texas, Florida y Georgia reflejan la prevalencia de estas preocupaciones. Por ejemplo, en Florida, 14 de las 23 restricciones actuales fueron aprobadas en julio.

La detención de las aprobaciones para nuevos centros de datos amenaza los planes de expansión de las empresas de inteligencia artificial. Estos desarrollos continúan generando debates sobre los impactos ambientales de los centros de datos y sus relaciones con la comunidad.