En un estudio realizado en la Universidad de Cincinnati, insectos como las moscas de la fruta, los mosquitos, las moscas de la cerveza y las hormigas araña ajustaron su comportamiento según ciclos regulares de humedad en un entorno controlado. Incluso cuando se eliminó el ciclo de humedad, los insectos continuaron comportándose según su ritmo anterior, lo que indica que la humedad funciona como una señal biológica.
Los investigadores señalaron que la señal de humedad no es tan potente como la luz o la temperatura, mostrando especialmente una respuesta más débil en los mosquitos. Sin embargo, se cree que la humedad juega un papel crítico en la programación de las actividades de los insectos para minimizar la pérdida de agua y aumentar sus posibilidades de supervivencia, lo que resulta especialmente importante como estrategia de vida para las especies que enfrentan sequías.
Los autores del estudio indicaron que este hallazgo podría tener un pequeño efecto en humanos, aunque sería mucho más débil en comparación con los ciclos de luz. Aún no se ha demostrado que la humedad afecte el reloj biológico humano, pero la posibilidad de una integración multisensorial no se descarta por completo.
