Según un análisis de Nikkei Asia, las cinco grandes empresas tecnológicas tienen una deuda total de 3 billones de dólares. Gran parte de esta deuda proviene de acuerdos de arrendamiento a largo plazo para proyectos como el centro de datos Hyperion en Luisiana, así como compromisos no cumplidos de servidores, procesadores gráficos y otro hardware. Menos de la mitad de estos gastos aparece en los estados financieros oficiales; el resto permanece oculto en las notas al pie de los documentos presentados a la SEC.

Meta es la empresa con el mayor compromiso entre estas deudas ocultas, con aproximadamente 420 mil millones de dólares, tres veces más de lo que reveló en su informe financiero del año fiscal 2026. Oracle aumentó su deuda oculta 30 veces en cuatro años, alcanzando los 273,3 mil millones de dólares. Su proyecto Stargate en Texas, Nuevo México, Michigan y Wisconsin se financia mediante acuerdos de arrendamiento a largo plazo con proveedores externos de centros de datos.

Esta estructura financiera dificulta la transparencia para inversores minoristas. Firmas como Morgan Stanley y Moody's han alertado sobre esta práctica. S&P redujo la calificación de crédito a corto plazo de Oracle de A-2 a A-3 y la calificación a largo plazo de BBB a BBB-, reduciendo su calidad crediticia apenas un paso por encima del estatus de basura.