Los laboratorios pioneros de inteligencia artificial, que durante años han desarrollado tecnologías a gran velocidad, comenzaron recientemente a frenar su ritmo y a incrementar los llamados a ralentizar los desarrollos.

Dario Amodei, de Anthropic, advierte en un ensayo de casi 4000 palabras, iniciado con observaciones comerciales, que frenar la velocidad para mejorar las capacidades de los modelos adultos aumenta los riesgos de una "carrera sin fin". Sam Altman, de OpenAI, y Demis Hassabis, de Google DeepMind, respaldan estas discusiones posteriores y confirman estándares del sector como una especie de freno.