El programa PROSPER, desarrollado por investigadores de Penn State e Iowa State University hace 20 años, tiene como objetivo reducir el consumo de alcohol y otras sustancias en estudiantes de secundaria mediante el desarrollo de habilidades de resolución de problemas y comunicación. El programa se ha aplicado durante décadas en áreas rurales con alto riesgo de uso de sustancias.

Los hijos de los participantes en el programa mostraron niveles más altos de habilidades sociales y emocionales en comparación con los hijos de quienes no participaron. Estas habilidades incluyen la escucha, la capacidad de interactuar con otros y el autocontrol. Los investigadores detectaron la transmisión intergeneracional de los efectos del programa.

El impacto del programa ayudó a los participantes a desarrollar menos conflictos familiares, mayor unidad familiar y reglas más claras en el hogar durante la edad adulta. Estos factores contribuyeron al desarrollo de las habilidades socioemocionales de los hijos. Los investigadores destacan que el programa puede ser implementado por las comunidades y proporciona beneficios a largo plazo.