La misión ClearSpace-1 de la ESA tiene como objetivo limpiar, por primera vez, un fragmento en órbita (el satélite PROBA-1). Esto, a diferencia del trabajo de chatarra en los juegos, requiere capturar sin fragmentar y quemar en la atmósfera.
Las operaciones reales de limpieza espacial utilizan sistemas de captura extremadamente precisos para evitar la fragmentación. ClearSpace-1 capturará el PROBA-1 dentro de una jaula y luego los hará reentrar juntos, quemándolos en la atmósfera.
Aunque los juegos reproducen con precisión la mecánica orbital y los desafíos de control, las operaciones reales difieren en tolerancia al riesgo y motivación económica. Las misiones reales se centran en proteger el entorno espacial para las generaciones futuras.
