Las investigaciones sobre motores de fusión, iniciadas en la década de 1960, han abierto una nueva esperanza para el vuelo interestelar. Estos motores funcionan mediante métodos de confinamiento magnético o inercial y pueden alcanzar velocidades de 3,500 km/s a 7,800 km/s. Sin embargo, llegar a Proxima b aún tomaría alrededor de 130 años.
Los motores de fusión pueden proporcionar un impulso específico (Isp) de entre 10,000 y 1,000,000 segundos como fuerza de propulsión. Esto se traduce en velocidades de escape de 98,067 m/s a 9,806,650 m/s. Con estas velocidades, se podría llegar a Proxima Centauri en 130 años. Sin embargo, el costo y la viabilidad de esta tecnología aún presentan grandes desafíos.
Proyectos como Bussard Ramjet y Project Daedalus muestran el potencial de los motores de fusión. Sin embargo, la mayoría de estos proyectos aún están en la fase teórica y requieren más investigación para su viabilidad.
