Los ingenieros del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, gestionando la disminución de la energía eléctrica del Voyager 2, una nave espacial que lleva aproximadamente 50 años desde su lanzamiento, lograron que continúe la recolección de datos científicos.
En la operación denominada «Big Bang», el equipo apagó simultáneamente algunos dispositivos en funcionamiento y los sustituyó por alternativas de menor consumo eléctrico, garantizando que los sistemas de la nave se mantengan lo suficientemente calientes para seguir operando.
De este modo, se espera que los tres instrumentos científicos restantes de la nave permanezcan operativos al menos un año más.
