Los astrónomos descubrieron cuatro nuevas enanas blancas a 65 años luz de la Tierra, ocultas bajo la luz de sus compañeras enanas rojas en sistemas binarios. Durante años, estas estrellas fueron consideradas como estrellas individuales, ya que la luz de las enanas blancas era completamente absorbida por las enanas rojas más brillantes. El descubrimiento fue posible gracias a mediciones espectroscópicas realizadas con el espectrógrafo STIS del Telescopio Espacial Hubble; las enanas blancas generan pequeñas vibraciones en sus compañeras rojas, que se traducen en desviaciones orbitales detectables.
Estos sistemas se clasifican como 'binarios tras envoltura común' (PCEB). Este tipo de binarios se forma cuando una estrella en fase de gigante roja comparte una envoltura gaseosa con su compañera, y luego esta envoltura es expulsada. Los investigadores creen que este proceso ocurre de dos maneras distintas: una, mediante transferencia de materia cuando la estrella supera el límite de Roche; la otra, por espiralización directa de las estrellas debido a una gravedad insuficiente para mantener una órbita estable.
Algunos sistemas, como G 203-47, giran más lentamente de lo esperado, lo que sugiere historias evolutivas distintas. Los investigadores señalan que solo se analizó un 30% de la muestra de enanas rojas, y estiman que podrían existir entre 9 y 10 sistemas adicionales similares ocultos dentro de los 20 parsecs (65 años luz). Con observaciones dirigidas, este número podría aumentar.
