Una plataforma de publicación de boletines añadió una función de detección que marca los contenidos generados con inteligencia artificial con una puntuación porcentual. Este paso fue calificado por algunos autores como una “caza de brujas” y se alegó que conlleva un riesgo de pérdida de reputación.

La función trabaja integrada con un servicio de detección de IA y se indica que la tasa de falsos positivos del algoritmo es de aproximadamente 1 en 10 000. Los críticos resaltan que este tipo de detecciones pueden producir resultados erróneos, especialmente para autores cuyo idioma nativo no es el inglés y para escritores neurodivergentes. Los autores pueden añadir una nota de “Cómo lo hago” que explique el uso de IA en sus trabajos y pueden desactivar el escaneo antes o después de la publicación.

La plataforma sostiene que la herramienta no busca aumentar la transparencia ni castigar la escritura asistida por IA; además, las marcaciones incorrectas pueden ser reportadas y corregidas. Sin embargo, el debate muestra que distinguir de manera fiable los textos generados por IA en internet sigue siendo un problema sin resolver.