Las pruebas realizadas en 20 modelos diferentes de placas base Intel y AMD revelaron situaciones en las que el contacto de los disipadores M.2 con los SSD era insuficiente. Solo seis de las placas base probadas lograron un buen contacto con el Crucial T705 2TB PCIe 5.0 SSD utilizado. Los demás no establecieron contacto alguno o solo tocaron el controlador.
Las pruebas demostraron que el rendimiento térmico de los SSD M.2 depende de la calidad del contacto de los disipadores de la placa base. En particular, los SSD PCIe 5.0 presentan un riesgo de throttling térmico (disminución del rendimiento debido al calentamiento), lo que puede causar una pérdida de rendimiento durante grandes transferencias de datos.
Los fabricantes de placas base deben desarrollar diseños de disipadores adecuados para SSD de diferentes espesores. Actualmente, se recomienda a los usuarios utilizar disipadores adicionales o almohadillas térmicas para resolver este problema.
