Los aviones, al igual que helicópteros o aviones VTOL, no pueden aterrizar directamente. Para el aterrizaje existe una relación entre altura y distancia. La regla 3 a 1 indica que por cada 1.000 pies de altura se requieren 3 millas náuticas de distancia.

Los pilotos calculan la altura y distancia necesarias para el aterrizaje. Sin embargo, en el aterrizaje también se deben considerar el viento y los obstáculos.

Los aviones de gran porte requieren más distancia. Por ello, algunas tripulaciones utilizan la fórmula 30 a 10 más 10.