En la pequeña consola de juegos portátil Playdate, donde se pensaba que no era posible tener gráficos 3D, un desarrollador ha construido su propio motor 3D. En la primera etapa, probó los límites del hardware con un método de raycaster simple, similar al utilizado en juegos antiguos como Wolfenstein 3D. Luego, desarrolló un sistema basado en la partición binaria del espacio que admite el formato de mapa del motor Quake.

Debido a las limitaciones de la pantalla monocroma de 1 bit, la aplicación de texturas y luces se convirtió en un gran desafío. El desarrollador utilizó un método de estilo cel-shading simple para mantener la integridad visual, lo que permite que la imagen se mantenga neta incluso a baja resolución. El proyecto aún está en desarrollo, pero los resultados actuales demuestran que es posible tener gráficos 3D complejos en hardware limitado.

Este trabajo muestra que las técnicas de juegos antiguos pueden revivir en dispositivos modernos pequeños. El desarrollador tiene como objetivo implementar niveles al aire libre, que anteriormente se consideraban imposibles, con este sistema.