Según el periódico estatal egipcio Al-Ahram, la presentadora de televisión Sarah Khalifa (39) y otros 10 acusados fueron condenados a muerte por delitos de importación de sustancias estupefacientes, contrabando y posesión ilegal de armas.
El tribunal registró en el expediente el secuestro de más de 750 kilogramos de drogas y sustancias químicas, así como 20 testimonios y pruebas electrónicas.
La decisión se hizo oficial un mes después de que el Gran Muftí, necesario por la ley egipcia para la aplicación de la pena de muerte, emitiera su dictamen religioso.