El mayor riesgo de los robots cortacésped es dejarlos afuera durante los meses de invierno, lo que expone el dispositivo a la humedad y el frío; esto acelera el desgaste de las piezas y oxida las cuchillas. Usarlos bajo la lluvia también puede provocar filtraciones de agua en el mecanismo interno, por lo que, aunque muchos modelos incluyan un sensor de lluvia, cancelar las tareas programadas es el enfoque más seguro.

Funcionar el dispositivo sin supervisión aumenta el riesgo de robo y retrasa la detección de problemas en áreas obstructivas o donde se atasca. Dejar expuestos los cables que van a la base de carga puede causar daños si el robot pasa por encima o si los animales los muerden; envolverlos en material protector o enterrarlos es la medida más eficaz.

Los robots cortacésped no son lo suficientemente potentes para cortar eficientemente el césped largo; su objetivo es mantener el césped corto mediante cortes regulares y puede ser necesario recortar los bordes manualmente de vez en cuando.