El Sistema Solar, aunque parece regular desde lejos, alberga características extrañas e inesperadas al ser examinado de cerca. Urano gira inclinado sobre su eje con una inclinación de 97.77 grados, lo que hace que cada uno de sus polos experimente períodos de día y noche de 21 años. Venus es más caliente que Mercurio, con una temperatura promedio de 464°C, lo que lo convierte en el planeta más caliente del Sistema Solar debido al intenso efecto invernadero de su densa atmósfera.

Mercurio se ha estado enfriando y encogiendo durante miles de millones de años, lo que ha provocado la formación de grandes arrugas y escarpos lobulados. Io, la luna de Júpiter, es el mundo volcánicamente más activo del Sistema Solar, con erupciones constantes. La gravedad de Júpiter y la influencia gravitacional de las lunas vecinas calientan el interior de Io, desencadenando estas erupciones. En el polo norte de Saturno, hay una corriente en chorro hexagonal de 30.000 kilómetros de ancho. Este hexágono es una corriente en chorro atmosférica que gira a 322 km/h y tiene una tormenta en su centro, un fenómeno único en el Sistema Solar.

Titan, la luna de Saturno, se parece a la Tierra con sus colinas, ríos y lagos, pero todos están llenos de metano y etano. Titan es el único mundo con líquidos en su superficie. Neptuno tiene vientos que soplan a 2.000 km/h, los más rápidos conocidos en el Sistema Solar.