En 2022, se detectó la bacteria Acinetobacter baumannii en embriones de pollo y pato enviados a un laboratorio veterinario en China. Esta bacteria ha sido clasificada como 'Prioridad 1' por la Organización Mundial de la Salud y es común en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales. Los investigadores sugieren que esta bacteria puede transmitirse de los animales a los humanos y que las mascotas pueden desempeñar un papel importante en este proceso.
En el estudio, se analizaron los datos genéticos de 509 muestras de Acinetobacter baumannii obtenidas de 33 especies diferentes de animales de 17 países, incluyendo caballos, gatos, perros y varios animales silvestres. Los investigadores encontraron que las muestras obtenidas de mascotas mostraban una alta resistencia a los medicamentos, mientras que las muestras obtenidas de animales silvestres mostraban una baja resistencia a los medicamentos.
Además, los investigadores encontraron que las muestras obtenidas de mascotas eran genéticamente muy similares a las muestras obtenidas de humanos, con una similitud del 99% o más. Estos hallazgos sugieren que las mascotas pueden transmitir esta bacteria a los humanos debido a su estrecho contacto con ellos.
