Un estudio con análisis de ADN de 28 semillas de uva halladas en yacimientos arqueológicos de España y Cerdeña ha ampliado la historia de la producción vinícola en el país hasta la época romana.

Los investigadores determinaron que las primeras vides cultivadas llegaron del este del Mediterráneo y que surgieron nuevas variedades por cruzamiento con vides locales silvestres. El trabajo también muestra que algunas variedades han perdurado sostenidamente durante milenios, como la uva de hueso que existió durante 1.100 años.