En uno de los 16 estados de Alemania y con 1,7 millones de electores, Sajonia-Anhalt, AfD obtuvo la primera gran victoria regional para un partido de extrema derecha desde 1945.

El resultado debilita aún más al gobierno de coalición de Friedrich Merz, cuyo popularidad ya era baja; Merz había prometido reducir los índices de apoyo a AfD.

La postura blanda de AfD con respecto a Rusia, la promesa de detener la ayuda militar a Ucrania y los planes de volver a la energía rusa, han ganado el favor de Moscú y del presidente estadounidense Donald Trump, mientras que en la UE se profundiza la preocupación por el debilitamiento del bloque ante el ascenso de partidos nacionalistas.