Los ajustes predeterminados de alta megapíxel y vídeo 4K/8K de las cámaras móviles consumen almacenamiento innecesario en el uso diario.

La mayoría de los dispositivos reducen significativamente el tamaño de los archivos sin pérdida de calidad perceptible con fotos de 12-16 megapíxeles y vídeo a 1080p; la resolución máxima debe reservarse solo para tomas especiales.

El formato RAW también debe preferirse únicamente para necesidades profesionales.