Ashgan El-Hamus' impresionante primera película, rodada en Al Baraneya, no tiene mirada de inteligencia artificial; solo naturalismo familiar.

Método legendario: la historia se narra a través de sentimientos y sensaciones, no de diálogos forzados.

Una joven embarazada, en el pueblo de Al Baraneya, deja atrás el camino predecido de su vida. La película parece pequeña al inicio, pero su influencia crece, sumergiendo al espectador en imágenes y sonidos que generan cercanía.

El-Hamus supera el riesgo de la alienación, evitando la cercanía del espectador y el porno basado en la pobreza. La integración del DP extranjero Douwe Hennink dentro del núcleo familiar refuerza el atmósfera realista de la película.