El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, señaló en una conferencia en la London School of Economics el ascenso de la política populista como un serio desafío para los bancos centrales independientes. Bailey indicó que los partidos populistas -especialmente el populismo de derecha- se basan en la idea de que representan "la voluntad real del pueblo" y, en este sentido, encuadran a instituciones como los bancos centrales como un "obstáculo entre el pueblo y su voluntad".

Bailey recordó que estos ataques han dirigido al Banco de Inglaterra, que desde 1997 goza de independencia, y a instituciones similares. Sostuvo que la legitimidad de estas instituciones reside en "la pluralidad de la sociedad", no en las preferencias de un solo grupo, y señaló que la independencia del banco central es necesaria para proporcionar las condiciones de estabilidad monetaria y financiera necesarias para el bienestar sostenible.

Aunque reconoció que someter a las instituciones al control de supervisión es un indicador de la salud democrática, expresó que "también hay que ver qué se está arriesgando".