En Sudáfrica, se ha detectado que la resistencia a los antibióticos puede propagarse a través de los sistemas de agua de manera independiente a los hospitales. Un nuevo estudio explica el mecanismo de esta propagación. Los investigadores señalaron que durante la eliminación de bacterias en las instalaciones de tratamiento de agua, el ADN se libera al agua y este ADN puede transportar genes de resistencia a los antibióticos. Estos genes pueden ser adquiridos por microorganismos ambientales, propagando la resistencia.

El estudio se basa en el análisis de muestras tomadas de las instalaciones de tratamiento de agua en la ciudad de Tshwane, en Sudáfrica. Se detectó que, incluso después del tratamiento estándar, el ADN que transporta genes de resistencia a los antibióticos puede permanecer en el agua. Estos genes están asociados con la resistencia a medicamentos de última instancia. Esto sugiere que, aunque el agua tratada no cause enfermedades directamente, proporciona una vía para que la resistencia sobreviva al tratamiento y regrese a las comunidades.

El estudio subraya que la resistencia a los antibióticos no es solo un problema médico, sino también ambiental. Recomienda la adopción de medidas como el monitoreo de la calidad del agua, la adaptación de las tecnologías de tratamiento de agua, la colaboración intersectorial y la concienciación pública.