Kirk Wallace Johnson experimentó una 'cóctel emocional' de enojo, preocupación y deseo de venganza al descubrir que sus obras estaban siendo utilizadas en el conjunto de datos de entrenamiento de IA de The Atlantic. Artistas están luchando en los tribunales contra empresas de IA por supuesta violación de derechos de autor. Sarah Andersen, Karla Ortiz y otros han demandado a empresas como Stability AI y Midjourney.

Algunos casos se resolvieron rápidamente, mientras que otros podrían durar años. Los artistas afirman que el uso de sus obras por parte de las empresas de IA para algoritmos es 'invasivo'. Andrea Bartz ganó una compensación de 1.500 millones de dólares en un caso relacionado con el uso de libros electrónicos obtenidos ilegalmente por Anthropic para entrenar a Claude.

Sin embargo, el uso legal de libros comprados se considera 'uso transformativo', lo que ha generado una decisión controvertida. Los artistas esperan que los tribunales emitan decisiones a su favor, pero están preocupados por el impacto económico que la IA tendrá en el mundo del arte.