La sonda BepiColombo, tras iniciar exitosamente el acercamiento a Mercurio, se separó de la etapa de propulsión y se preparó para la inserción orbital. Después de un viaje de ocho años, el 3 de septiembre se separó de la etapa de propulsión y comenzó los pasos de inserción orbital. Esta separación se logró mediante el encendido de los ion propulsores del Mercury Transfer Module (MTM) y la activación de los pirotécnicos.

Los operadores, teniendo en cuenta un retraso de 11 minutos, enviaron señales de radio a la nave, que se encuentra a 200 millones de kilómetros de distancia. Después de la separación, los receptores confirmaron exitosamente que existía un ligero cambio en la señal Doppler, indicando la separación entre el MTM y el resto de la nave.

Posteriormente a la separación, la sección que continuará el viaje desplegó sus sistemas y comenzó a generar energía con energía solar. Esta nave, construida en colaboración entre ESA y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), contiene dos orbitadores separados: el Mercury Planetary Orbiter (MPO) de ESA y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio) de Japón.