Los analistas de Bloomberg Intelligence prevén que las consolas de juegos podrían desaparecer del mercado principal y convertirse en dispositivos especializados en los próximos diez años.

Aunque en la generación actual, los precios de PlayStation 5, Xbox Series X/S y Switch 2 ya han aumentado, el creciente demanda de centros de datos basados en inteligencia artificial está reduciendo la disponibilidad de chips, lo que obligará a Sony y Microsoft a hacer más caras sus próximas generaciones de consolas.

Los juegos físicos también se verán afectados: la producción de Sony se detendrá en enero de 2028, y con la estrategia nube de Microsoft, la oferta se reducirá casi exclusivamente a Nintendo.