Los niveles de seguridad de los sistemas de inteligencia artificial no ofrecen protección equitativa en todos los idiomas. En particular, en los idiomas más comunes en Europa, algunos sistemas resultan más vulnerables a intentos maliciosos. Esto implica que las brechas de seguridad basadas en el idioma no se detectan ni se prueban.

Las medidas de seguridad se desarrollan principalmente con enfoque en el inglés. Las expresiones en otros idiomas, especialmente aquellas complejas o que contienen contexto cultural, son malinterpretadas o completamente ignoradas por los sistemas. Esto expone a los usuarios a riesgos potenciales.

Estas deficiencias pueden tener consecuencias graves en comunidades multilingües. Para que los sistemas sean igualmente seguros en todos los idiomas, es necesario rediseñar los procesos de prueba y desarrollo teniendo en cuenta la diversidad lingüística.