Richard Graydon, detenido en Nueva York, era en realidad Ronald Fischer, un exanestesiólogo de 70 años. Fischer fue declarado culpable en 1994 por un ataque contra una mujer a bordo del yate The Dreammaker, y su pena fue suspendida. En 2005, mientras era juzgado por acusaciones de agresión sexual contra otra mujer a bordo del yate Lion King, huyó de Estados Unidos antes de que se anunciara el veredicto. El tribunal lo condenó en ausencia y se inició una búsqueda internacional como fugitivo.
Tras su fuga, Fischer cambió su identidad y trabajó en el sector de biotecnología. La empresa californiana Immix Biopharma explicó su despido por razones ajenas a su desempeño laboral. Sin embargo, tras su detención, se confirmó su identidad y las acusaciones anteriores resurgieron.
Fischer había explicado claramente su fuga en una carta: "Aunque la probabilidad de perder era muy pequeña, las consecuencias serían inaceptablemente graves". Esta carta demuestra que su huida fue planeada.
