Científicos de la Universidad de Otago revelaron que la mayoría de las reglas de ejercicio y nutrición dirigidas a mujeres que circulan en redes sociales carecen de evidencia científica sólida. En el estudio, se analizaron cuatro afirmaciones comunes: que hacer ejercicio en ayunas altera el metabolismo, que la necesidad de agua varía según el ciclo menstrual, y que la distribución temporal de carbohidratos y proteínas debe diferir según el sexo. La mayoría de estas afirmaciones no están respaldadas por investigaciones rigurosas.
Los investigadores enfatizan que los objetivos individuales, el nivel de actividad física, las condiciones ambientales y los hábitos alimenticios generales son mucho más importantes que las reglas rígidas basadas en el sexo. La profesora Katherine Black afirma que las mujeres deben actuar según su propio cuerpo y estilo de vida, y evitar imponerse instrucciones excesivamente complejas.
La insuficiente representación de las mujeres en la investigación científica sobre salud, ejercicio y nutrición ha facilitado la propagación de información errónea. Los investigadores indican que, para la mayoría de las mujeres, un estilo de vida simple y equilibrado, tal como lo recomiendan las instituciones de salud, es suficiente: actividad física regular, ejercicios de resistencia y una dieta variada.
