El experimento RACER‑Knee, llevado a cabo en todo el Reino Unido, demostró que la cirugía total de prótesis de rodilla realizada con ayuda de un brazo robótico no generó diferencias en la recuperación, la capacidad de movimiento ni los niveles de dolor de los pacientes en comparación con el método tradicional durante un año.

El estudio incluyó a 339 pacientes, 33 cirujanos y 10 hospitales, y fue doble ciego y aleatorizado; aunque el sistema robótico permitió una colocación de implantes más precisa, su duración promedio fue 10,5 minutos mayor y generó un costo adicional de aproximadamente £950, por lo que no mostró superioridad en relación costo‑efectividad durante el primer año.

Los investigadores continuarán siguiendo a los participantes durante diez años para evaluar si aparecen beneficios a largo plazo; los hallazgos actuales indican que la tecnología robótica requiere mayor personalización y desarrollo para traducirse en mejoras en los resultados de los pacientes.