El estudio liderado por Cara Swit divide la intervención de la tecnología en las relaciones padres-hijos en tres categorías: distracción, interrupción y deterioro. Recibir una notificación del teléfono en la mesa se considera una distracción, mientras que abandonar la mesa para responder se define como una interrupción. La normalización de las interrupciones repetidas se califica como deterioro.

Se señala que los niños interpretan estas intervenciones de manera diferente según su edad. Por ejemplo, las interrupciones breves para atender una llamada telefónica se consideran más aceptables que el uso de redes sociales. La investigación sugiere estrategias prácticas para que los padres utilicen la tecnología de manera más consciente.

Swit afirma que las familias pueden dar pequeños pero significativos pasos para hacer que el uso de herramientas digitales sea más consciente. Por ejemplo, mantenerse alejado de los dispositivos digitales durante la hora de comer o antes de dormir. El estudio sugiere que estas estrategias pueden tener un impacto positivo en las interacciones familiares.