Samsung logró que la línea de plegado de la pantalla en la serie Galaxy Z Fold 8 fuera casi invisible gracias a su nueva estructura de Flex Titanium. Esta estructura, que utiliza una película de aleación de titanio y placas de titanio en lugar de una película de plástico, aumentó la flexibilidad de la pantalla en un 20% y redujo su grosor en un 12%.
Se redujeron los espacios en el área de plegado, lo que permitió una aplicación más intensa de la capa adhesiva, mejorando así la distribución de impactos y reduciendo la visibilidad de la línea de plegado. La densidad de píxeles de la pantalla aumentó un 15% hasta alcanzar 422 ppi, y la tecnología Diamond Pixel la hizo un 10% más eficiente en términos de energía.
Con estos avances, Samsung dio un paso importante hacia el futuro de las pantallas plegables. La nueva tecnología hace que los teléfonos plegables sean más resistentes y fáciles de usar.
