El uso de nanopartículas en sistemas de transporte de fármacos ofrece ventajas como la entrega dirigida a objetivos, la prevención de la degradación prematura de los componentes activos y la reducción de efectos secundarios. Sin embargo, cuando estas nanopartículas entran en contacto con la sangre, las proteínas se adhieren a sus superficies, formando una capa llamada corona. Esta corona afecta si las nanopartículas serán absorbidas por las células, cómo se distribuirán en el cuerpo y si el sistema inmunológico las reconocerá y atacará.
Un equipo de investigación de la Escuela de Ciencias de la Vida FHNW desarrolló un sistema de circulación venosa artificial para estudiar estos procesos en condiciones similares a las del cuerpo. Este sistema simula el movimiento continuo de las nanopartículas, el cambio constante de proteínas y las fuerzas de corte en el flujo sanguíneo. Los investigadores observaron, en experimentos con células de cáncer de pulmón, que la corona de proteínas de las nanopartículas redujo significativamente la absorción celular.
Además, se encontró que las nanopartículas basadas en lípidos interactúan no solo con proteínas solubles, sino también con proteínas asociadas a la membrana celular. Esto sugiere que las nanopartículas pueden interactuar con vesículas extracelulares liberadas por las células durante la circulación o incluso fusionarse con ellas, alterando aún más su identidad biológica.
