La Comunidad Indígena Pimentel Barbosa (TIPB), ubicada en el estado de Mato Grosso en Brasil, ha mantenido su ecosistema natural durante 40 años, resistiendo la expansión agrícola en su entorno. Con una extensión de 329.000 hectáreas y hogar de 2.369 personas, la comunidad ha protegido sabanas, fragmentos de bosque y humedales en sus tierras, reconocidas oficialmente en 1986. En su entorno, sin embargo, la ganadería, el cultivo de soja y la construcción de grandes carreteras han destruido casi por completo los ecosistemas naturales.

El estudio analizó la región de TIPB y un área de 50 kilómetros a su alrededor entre 1985 y 2024, revelando un proceso de transformación en tres etapas. La primera etapa (1985-1995) se caracterizó por la vegetación natural, la segunda (1996-2012) por pastizales y la tercera (2013-2024) por soja y ganadería. La comunidad indígena enfrentó una situación descrita como 'aislamiento comunitario' durante este proceso.

El estudio destaca el papel crítico de las comunidades indígenas en la preservación del equilibrio ecológico, ofreciendo un ejemplo importante para la conservación del bioma Cerrado. Los investigadores señalan que los sistemas de gestión indígena son efectivos en la protección de los ecosistemas naturales.