En la costa de Benín, a más de 50 metros de profundidad, un ecosistema de coral que se consideraba muerto en la década de 1960 fue detectado vivo mediante tecnología moderna. El sonar y las cámaras de aguas profundas revelaron que el jardín de coral mesófilo está saludable.

Los sondeos mostraron que ocho especies de coral y ocho especies de peces habitan aquí. Sin embargo, el ecosistema no constituye una estructura continua única, sino que está formado por comunidades de coral dispersas en áreas rocosas.

Los investigadores creen que la zona podría albergar más sistemas de coral. No obstante, es necesario realizar trabajos de campo para validar cada hallazgo.