En el combate celebrado en el Copper Box Arena de Londres, Cheavon Clarke derribó dos veces al ex campeón mundial WBO Chris Billam-Smith en el séptimo asalto y el árbitro Lee Every detuvo la pelea.
Mientras Billam-Smith protestaba de pie, el propietario de Zuffa Boxing, Dana White, afirmó que la detención fue prematura, aunque señaló que solo el propio boxeador puede valorar la decisión.
Por su parte, Clarke respaldó la decisión del árbitro, argumentando que su rival se encontraba en una situación grave y que "si estuviera bloqueado no estaría bailando", defendiendo así la legitimidad de la detención.
