Rebecca Silverman señala que el capítulo presenta graves problemas en su ritmo y transiciones entre escenas, lo que puede hacer que el espectador se sienta como si hubiera perdido un episodio.
El capítulo aborda la decisión de Izark de dejar a Noriko con Gaya y el descubrimiento de la conexión psicológica entre ellos, pero las transiciones abruptas interrumpen la fluidez de la narrativa.
Silverman destaca que la fidelidad al manga original no oculta estos defectos en la producción.
