Una investigación, al examinar la distribución geográfica de la población sin hijos, reveló que esta población depende más de características individuales que del contexto estatal. El estudio mostró que las personas sin hijos suelen vivir en estados con mayor costo de vida y más densamente poblados, pero que las características individuales son más importantes que las características del estado.
En la investigación, los estados con las tasas más altas de población sin hijos incluyen California, Michigan y New Hampshire, mientras que los estados con las tasas más bajas incluyen Louisiana y los estados de Dakota.
Al concluir que las características individuales son más importantes que el contexto estatal, se subrayó que las políticas estatales podrían tener un impacto limitado para fomentar el aumento de la población.
