Durante la administración de Trump, dos deportados de EE. UU. a Guinea Ecuatorial, el egipcio Ahmed Soliman (31) y el eritreo Samson Birhane (47), fueron vendados, golpeados y arrastrados por las escaleras en el Hotel Bamy de Malabo el 11 de septiembre. Testigos indican que fueron golpeados frente a los otros deportados y luego trasladados a una prisión.
Actualmente, los 29 deportados que permanecen en el hotel siguen bajo amenaza de ser enviados a prisión, y sus teléfonos han sido confiscados. Los abogados denuncian que enviaron múltiples correos electrónicos a la embajada de EE. UU. en el país sin recibir respuesta y que el gobierno estadounidense no está interviniendo en este proceso.
