El equipo de Lieven Vandersypen de la Universidad Tecnológica de Delft logró que un qubit se moviera a lo largo de 1.2 micrómetros e interactuara con cuatro qubits diferentes, logrando el entrelazamiento de cinco qubits. Esto permitió el control de múltiples qubits necesario para la corrección de errores cuánticos.
El equipo de los Laboratorios HRL desarrolló un chip compuesto por 54 puntos cuánticos, con el potencial de albergar 18 qubits en cada punto. Este chip, conectado a un chip de control especial y cables de banda superconductora, realizó operaciones de detección y corrección de errores cuánticos.
Ambos estudios dieron pasos importantes para resolver dos obstáculos clave en la escalabilidad de las computadoras cuánticas basadas en silicio: los problemas de conexión y control. Sin embargo, se señala que aún queda un largo camino para aplicar estos métodos en computadoras cuánticas a gran escala.
