La profesora de la Universidad de Harvard y escritora de The New Yorker, Dr. Jill Lepore, examina en profundidad en su nuevo libro "The Rise and Fall of the Artificial State" los efectos de la inteligencia artificial y la medición sistemática sobre la sociedad. Según Lepore, la tendencia a cuantificar y convertir todo en datos artificializa la experiencia humana, ignorando preocupaciones fundamentales. Estas "estructuras artificiales" han penetrado en todos los ámbitos, desde las aplicaciones hasta la política y la administración.
Lepore define el concepto de "estado artificial" como una estructura que reemplaza al estado nación liberal, cuyas funciones son asumidas en gran medida por corporaciones multinacionales privadas. En particular, el discurso público se ha privatizado, con empresas que priorizan convertir la atención y la ira en dinero. Además, la predominancia de bots sobre humanos en plataformas como X (Twitter) pone en peligro el debate democrático y la forma en que los ciudadanos ejercen sus derechos.
El libro rastrea los orígenes históricos de esta transformación, desde los censos de hace miles de años hasta las encuestas políticas modernas de los años 1930. En particular, la cultura de Silicon Valley, que comenzó a expandirse con la popularización de las computadoras personales en los años 1980, impulsó la difusión del targeting basado en datos y el microtargeting en campañas políticas y publicidad. Esto ha reducido la comunicación directa entre ciudadanos y debilitado el "pegamento civil" que mantiene unido a la sociedad civil.
Actualmente, el uso de la inteligencia artificial en todas las etapas de las campañas electorales —desde la creación de mensajes hasta la toma de decisiones sobre cómo llegar a los votantes— ha generado escenarios de "inteligencia artificial contra inteligencia artificial". Lepore señala que este rumbo es peligroso y que no podemos ignorar los riesgos futuros. La cultura de Silicon Valley, que rechaza su propio pasado y se centra en la "innovación" y el "derrumbe", continúa construyendo este "estado artificial" ignorando los valores humanos y la sabiduría.
Sin embargo, Lepore también ve una luz de esperanza para el futuro. En particular, las respuestas críticas, como la protesta de graduados universitarios contra los CEOs de inteligencia artificial durante ceremonias de graduación, son de vital importancia para cuestionar este rumbo y construir un futuro diferente. Este tipo de oposición a la inteligencia artificial puede desempeñar un papel crítico en la preservación de la capacidad de la humanidad para determinar su propio destino.
