Un estudio liderado por el Dr. James Broatch de la Universidad de Victoria analizó cómo la actividad física apoya al sistema glymphatic, encargado de limpiar los desechos del cerebro. Este sistema opera principalmente durante el sueño y su eficacia disminuye con la edad. La investigación encontró que el ejercicio apoya este sistema al reducir la presión arterial, aumentar la elasticidad vascular, reducir la inflamación cerebral y mejorar la calidad del sueño profundo.

Los investigadores sugieren que el ejercicio puede ralentizar la progresión de enfermedades neurodegenerativas al prevenir la acumulación de desechos cerebrales. Sin embargo, aún no se sabe con precisión qué tipo de ejercicio, durante cuánto tiempo y en qué grupos de edad es más efectivo. Por ello, aún no se han desarrollado recomendaciones específicas para personas con trastornos cognitivos.

El Dr. Broatch enfatizó que el ejercicio no solo es crucial para la salud física, sino también para la salud cerebral. Dado que la calidad del sueño tiende a disminuir con la edad, el papel de apoyo del ejercicio en este proceso adquiere aún más valor. Los investigadores continúan realizando estudios avanzados para comprender mejor este mecanismo.