En la película de ciencia ficción de 1989 'El Abismo', James Cameron utiliza una técnica de respiración basada en líquidos perfluorocarbonos para imitar el funcionamiento de una bomba nuclear en el fondo del mar.
Aunque este concepto se inspira en investigaciones reales de las Fuerzas Armadas de EE.UU., en la práctica se ha demostrado que presenta riesgos significativos de asfixia y acumulación de dióxido de carbono, por lo que no es viable para su aplicación humana.
En la escena más crítica del filme, Ed Harris enfrenta peligros reales de ahogamiento, lo que revela cómo el enfoque de Cameron en la realismo ha ignorado los costos humanos y las limitaciones técnicas y éticas del experimento.
