Los investigadores han desarrollado una bomba de ADN que extrae rastros genéticos y determina qué animales habitan en un área. Estudios realizados en tres áreas naturales de Dinamarca muestran que este método puede usarse para mapear la vida silvestre local. Esto acerca un paso más la posibilidad de monitorear mejor la biodiversidad utilizando ADN del aire.
El aire contiene millones de rastros invisibles de material genético dejado por animales, como pelo, células de la piel o plumas. Investigadores de la Universidad de Copenhague recolectaron estos rastros, conocidos como ADN ambiental, en tres áreas naturales. Así, pudieron determinar qué animales habitaban en esas zonas.
Para rastrear a los animales, los investigadores desarrollaron una 'bomba de ADN' que filtra el aire y analiza los rastros de ADN. En nuevos estudios, recolectaron muestras de aire en Æbelø, al norte de Funen, en Kalvebod Commons, en Amager, y en Lille Vildmose, en el norte de Jutlandia. En estos estudios, encontraron rastros de especies específicas de cada área, demostrando que el método se ha vuelto más preciso.
En Kalvebod Commons, detectaron el ADN de especies como el ánade real, el chorlitejo común, el zarapico común y el bisón europeo. En Lille Vildmose, encontraron rastros de búho real, pájaro carpintero, bullfinch y bisón europeo. En Æbelø, identificaron el ADN de águila de cola blanca, lechuza común y ciervo de cola blanca.
En 2022, el grupo de investigación de la Universidad de Copenhague demostró esta tecnología por primera vez en el Zoológico de Copenhague y luego en un área forestal de Zealand, donde lograron capturar rastros de ADN de animales. En los nuevos estudios, mejoraron el método, haciéndolo más eficiente y capaz de detectar muchas más especies por muestra.
