Un programa de estilo de vida adaptado culturalmente aplicado en 11 países de América Latina mejoró las funciones cognitivas de los adultos mayores con riesgo de demencia. Se observó una mejora del 55% en el grupo con apoyo continuo. El programa combinó actividad física, alimentación saludable, entrenamiento cognitivo y participación social.
En la versión intensiva del programa, los participantes recibieron coaching regular, actividades supervisadas y apoyo social estructurado. En este grupo, el rendimiento cognitivo aumentó un 55% más en comparación con el grupo que recibió recomendaciones flexibles de estilo de vida. La investigación mostró que la adaptación cultural jugó un papel crítico en el éxito del programa.
Los resultados del estudio destacaron que las intervenciones de estilo de vida para reducir el riesgo de demencia pueden adaptarse a diferentes culturas y niveles de recursos. El éxito del programa subrayó la importancia del apoyo estructurado y la participación social.
