Investigadores del The Kids Research Institute, la Curtin University y la Australian National University en Australia, al analizar los datos del United States National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) de 1999‑2020, detectaron un desplazamiento en la química sanguínea. Los niveles de bicarbonato aumentaron un promedio del 7 %, mientras que los niveles de calcio y fósforo disminuyeron.
Estos cambios siguieron una trayectoria paralela al aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera, que pasó de aproximadamente 369 ppm en el año 2000 a más de 420 ppm en la actualidad. Los investigadores analizaron pruebas de sangre tomadas cada dos años de aproximadamente 7 000 personas y señalaron que los hallazgos son estadísticamente consistentes. El estudio subraya que esta correlación no prueba una relación de causa‑efecto directa.
Se estima que el aumento a largo plazo del bicarbonato podría alcanzar el límite superior del rango saludable actual dentro de 50 años; mientras que el calcio y el fósforo podrían acercarse a sus límites inferiores hacia finales de siglo. Los investigadores abogan por el monitoreo de estas tendencias bioquímicas y su inclusión como impacto sanitario en las políticas climáticas.
